SEXUALIDAD
Teresa Borja, Ph.D. Coordinadora de Psicología, Universidad San Francisco de Quito
Las fantasías sexuales
El ser humano es el único que tiene fantasías. Esto demuestra
que es una cualidad intelectual, es producto de una mente que juega internamente con la
realidad para cambiarla y distorsionarla hasta convertirla en algo nuevo. La capacidad de
fantasear es posiblemente la base de la creatividad, es lo que posibilita pasar de lo
conocido a lo novedoso. Todas las personas con capacidad intelectual fantasean sobre
aspectos que les importan intelectualmente, que les preocupan, que tienen un vínculo
emocional, que les llaman la atención, que les son difíciles de comprender, o a los que
tienen poco acceso o imposibilidad de alcanzar. Un aspecto sobre el cual existen muchas
fantasías y que consume una parte importante de la imaginación tiene que ver con la
sexualidad.
La fantasía sexual más común en mujeres y hombres es tener una actividad sexual que va
desde caricias hasta experimentar con una variedad de formas sexuales con una persona que
no es la pareja estable. Esta fantasía es posiblemente producto de la inaccesibilidad que
tenemos, ya sea física o moralmente, de contactar sexualmente a otro/a que no sea la
pareja. Muestra también el miedo mezclado con el deseo de experimentar una variedad de
contactos sexuales, que en la vida real no se dan fácilmente o no son
moralmente correctos para la persona.
Es interesante que a pesar de que nuestra fantasía podría ir a cualquier lugar,
involucrar a cualquier persona e incluir una variedad de actos extraños, la mayoría de
personas fantasea con una cierta normalidad de actos (tal vez un poco más
subidos de tono de lo que están acostumbrados), con una pareja relativamente
normal o cercana a la vida real (es raro que se incluyan artistas de cine,
héroes, etc.) y en un lugar bastante común (en una casa o en el campo o en la playa). Lo
que acontece durante la actividad sexual fantaseada es comúnmente bastante cercano a lo
cotidiano, e incluye escenas románticas o actividad sexual únicamente.
A pesar de la normalidad de las fantasías sexuales, pocas personas las
cuentan, ni siquiera a sus mejores amigos. Posiblemente es porque las fantasías expresan
nuestra intimidad tan profundamente, que nos asusta mostrarnos tan desnudos
por dentro. O tal vez porque las consideramos algo tan nuestro, sobre lo cual tenemos todo
el control, que no queremos compartirlo para no perder esta sensación de propiedad
privada que jamás puede ser conocida sin nuestro consentimiento. O tal vez porque nos
sentimos tan culpables y avergonzados de nuestra fantasía, que no queremos que nadie
conozca la realidad oscura y perversa que llevamos adentro.
Hay algunos psicólogos, basados sobre todo en las teorías de Freud, que opinan que las
fantasías sexuales son compensaciones de deseos que no pueden hacerse realidad, es decir,
son producto de insatisfacciones o de una vida sexual insatisfecha. Contrario a estas
ideas, los psicólogos cognitivos consideran que las fantasías sexuales son parte de una
vida saludable y normal. Los estudios muestran que es raro que existan personas que no
tengan fantasías sexuales, que tanto conservadores como liberales, religiosos como
laicos, tienen fantasías sexuales de similares características, a pesar de que los unos
sienten remordimiento y los otros no. Hay estudios que muestran que las personas que
llevan una vida sexual frecuente y satisfactoria tienen más fantasías sexuales que las
que tienen una vida sexual reprimida o inexistente.
Las primeras fantasías se inician justamente en la adolescencia, cuando las hormonas
sexuales empiezan a funcionar. Las fantasías siguen en aumento hasta la edad adulta y
disminuyen drásticamente con la tercera edad. Por todo esto, los psicólogos cognitivos
consideran que el no tener fantasías sexuales es lo extraño, lo patológico, o lo
poco saludable.
Lo interesante de las fantasías sexuales es que hay personas que se sienten culpables
mientras otras no. Los que se sienten culpables tienen fantasías muy parecidas a aquellos
que no se sienten culpables, pero no las disfrutan.
Aunque la fantasía se puede usar para saltar a la realidad, es muy raro que
esto ocurra. En general, las personas manejan las fantasías como tales. El único momento
en que una fantasía puede llegar a hacerse realidad es cuando ocurre en personas que
están planeando hacerlas realidad y usan su fantasía para definir las acciones a tomar.
También son peligrosas las fantasías en personas con problemas mentales para quienes no
existe una barrera clara entre la fantasía y la realidad, como en el caso de
esquizofrénicos o en personas que están bajo el efecto del alcohol o las drogas.
Hay personas cuyas fantasías sexuales salen muy por fuera de las normas, pero
si las consideramos con tranquilidad, en su mayoría son producto de la pornografía en
los medios masivos, que aumenta cada vez más los niveles de la imaginación de las
personas. Estas fantasías también deben ser consideradas con serenidad.
Las fantasías sexuales, así como muchos otros tipos de fantasías, pueden ser material
interesante para terapias psicológicas. Es posible trabajar terapéuticamente con las
fantasías sexuales para encontrar necesidades o angustias personales. Esto no quiere
decir que las fantasías sean un problema, sino que son una parte importante
de las personas que expresan aspectos profundos del ser humano, de su historia personal y
de la sociedad en la que vive.
TESTIMONIO: ¿Qué son las fantasías?
Son aquellas travesuras que con el amor y el respeto que se tenga con la
pareja salen a floten el momento de la intimidad, y contribuyen a evitar la monotonía
sexual.
Sin embargo, la influencia de la televisión, la prensa y la publicidad, marcan en la
mente de los adultos y sobre todo los adolescentes, una fantasía mal enfocada, al mirar
toda la basura de las escenas que usan estos medios para elevar el raiting. Esto
distorsiona la realidad, y hace que algunas personas sin criterio piensen hacerlo. Todo es
bueno siempre y cuando haya mutuo acuerdo...
Alfonso 49 años |